La gala del pasado jueves fue un sueño hecho realidad, ver a los concursantes cagarse de miedo mientras les cae vómito del cielo fue un regalo para las malas personitas como yo, que se alegran del mal ajeno. Si a eso además le añadimos a Payasín cargado de tartas y con más puntería que nunca, nos queda el contenido televisivo que merecemos.

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