Llevamos un mes de concurso y aunque todo puede dar muchas vueltas, yo ya tengo mis favoritos. Siempre he considerado a esta pareja la más insoportable de la parrilla televisiva, sus continuos enfrentamientos sobreactuados me trasladaban a las telenovelas casposas de los años noventa donde la ex_esposa del protagonista se enzarza en una pelea encarnizada con la actual pareja de este.

Evidentemente me refiero a Carlos y Mónica que gracias a su tenacidad y constancia han conseguido hacerme cambiar de opinión, al menos durante su estancia en el reality. A ella todavía no la he escuchado una sola queja en 30 días, a pesar de la falta de comida, de las pruebas perdidas, de los cambios de ubicación y de compañeros. Él es ejemplo perfecto de ese refrán que dice: “más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo”, y es que el señor Lozano ha mejorado su actitud desde que la organización le tiró de las orejas, y sin perder su esencia. 

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